En la mañana de este lunes, mientras me tomaba mi café y disfrutaba del sabor del mismo, una noticia chocante me dio un golpe en la nariz; la nota periodística hablaba de un regiomontano que había defendido su propiedad de unos sicarios del crimen organizado, este hombre de nombre Alejo Garza Tamez de 77 años de edad recibió la mañana del Domingo en su rancho ubicado en la jurisdicción de Güemez, Tamaulipas, a un grupo de sicarios a tiros cuando estos intentaron despojarle de su tierra, el señor era empresario maderero, aficionado a la caza, (por cierto que, al menos 4 sicarios dan fe de ello), el había recibido un ultimátum para que entregara la propiedad en cuestión a dicha célula del crimen organizado, y el cortésmente se negó; durante el sábado reunió sus armas de colección y toda la munición que tenia disponible y cual buen guerrero la dispuso estratégicamente en diferentes lugares de la casa para poderla defender, el poder de fuego de los sicarios, no podía compararse con el de Don Alejo, que con excelente puntería dio cuenta de 4 sicarios antes de caer bajo el fuego enemigo.
Me sentí mal, debo de confesar que incluso le dedique una lagrima a Don Alejo y me pregunto si tendré la misma entereza que el para morir defendiendo lo mío, dice el himno nacional: “piensa oh Patria querida, que el cielo, un soldado en cada hijo te dio”, me salto inmediatamente esa estrofa a la cabeza y pensé; es cierto, ¿pero acaso ha llegado el momento de tomar las armas?, ¿necesitamos los Nuevo Leoneses volver a armarnos para salir a la calle para poder defendernos?. Esta vez nos defendemos del enemigo interno (y no es una revolución), un enemigo salvaje que no quiere someterse a la gobierno de México (que somos nosotros), ¿tendremos los Norteños que poner en cintura al narco?.
Paso lo que sabia yo que pasaría, algún día en algún momento alguien diría, ¡ya basta!, ese día llego y fue don Alejo quien perdió la vida en aras de defender su tierra, lo que sigue ahora es ver como a la muerte de este varón nuevo leones seguirán otras por que dirán ¡ya basta!, y entonces la espiral de destrucción del vacio de poder será incontenible, despertara el gigante y volverá a correr la sangre se erigirá como el Fénix de cuyas cenizas surgirá un nuevo orden gubernamental, ¿tendrá el estado Mexicano actual la capacidad de detenerlo?, ¿de resarcir las terribles heridas de esta guerra contras las huestes bárbaras del crimen organizado?.
No sabía Don Alejo que en la mañana del domingo no solo defendía su tierra y su dignidad, si no que defendía a toda la sociedad en su conjunto, al ofrendar su vida nos regreso la esperanza, no en el gobierno INUTIL, si no la esperanza en nosotros mismos. Se que ya ha habido otras victimas del fuego entre el gobierno y el crimen organizado, pero esta vez no solo fue por negarse a participar o estar en medio de la reyerta, fue por que la voz de pueblo se escucho en la garganta de un hombre de los que se dan en estas tierras muy hombres y dijo: ¡ya basta¡.
A ver Rodrigo Medina, no que ibas a dar la vida por Nuevo León, ya vas tarde mi cuate, por que Don Alejo te lleva la delantera.



