
Hoy escribo con profunda pena, mi pluma no tiene ganas, pero en definitiva, habrá que hacerlo; hoy mientras estaba preparando mis dosificaciones para dar mi clase de Literatura I me llego la tristísima noticia que había fallecido Germán Dehesa en la Ciudad de México, me da harta hueva ponerme biográfico ya habrá muchísimos periódicos y paginas que lo mencionen en las próximas horas, así que mejor abordare mi relación de lector – escritor con el señor Dehesa.
Siempre he sido un lector de editoriales, es mi parte favorita en los periódicos, y tenia la costumbre de leer el Norte por que ahí escribían dos de mis editorialistas preferidos uno de ellos era el señor Dehesa y el otro era, mas bien es (ya que el aun vive y escribe para dicha publicación) Armando Fuentes Aguirre. Dehesa me hacia reír con sus diferentes puntos de vista, a veces en acuerdo con los propios, en otras ocasiones me reía a costa de su opinión, sin embargo por angas o por mangas ambos casos me lograba arrancar una sonrisa (casi siempre mañanera) entre el café y el desayuno o entre el horas de clase en la universidad.
Cuando empecé a escribir editoriales mi pluma fue influenciada por el señor Dehesa, conforme fui creciendo y adquiriendo experiencia política y habilidad en el oficio de escritor, me fui separando cada vez mas de sus opiniones y de su estilo cotidiano que fueron mi temprana influencia, para buscar otros escritores, otros estilos, encontrar entre todos ellos mi propia voz; alguna vez pude verle en una de sus puestas de sátira política, pudimos conversar brevemente en aquella ocasión, mi madre siempre fue una gran admiradora de el, siempre fue critico no importando su preferencia política, tenia la facultad de ver en ocasiones ambos lados de la moneda, podía hablar libremente y sin parar sobre el pay de plátano, el bosque de Chapultepec, la Unam, sus experiencias como conferencista y maestro, de sus luchas diarias contra la lógica ilógica de las esposas mexicanas, de los hijos y sus aventuras a las cuales nos arrastran.
Se nos fue el charro negro, Montiel seguirá durmiendo, México seguirá siendo México, tendremos clases mañana, sin embargo mis lecturas en el Norte ya no serán las mismas.
¿Y que tal durmió Montiel?
Hoy toca y mañana también.
